Qué bonito es el Perú

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Para hacer turismo en el Perú, solo basta una buena disposición. El resto lo pone las bondades geográficas, las urbes y habitantes de este país de ensueño. Los interesados encuentran múltiples destinos de acuerdo a programas ofrecidos: turismo ecológico, de aventura, cultural, esotérico, arqueológico y otros.

El abanico de posibilidades puede abrirse montándose en un kayak, para atravesar grupalmente algun río de la costa o sierra. El rafting o canotaje produce sensaciones incontrastables, incluso un benevolente vértigo que altera la adrenalina. Subir o bajar al ritmo de las enfurecidas corrientes no se semeja a la montaña rusa pero, al tener control sobre las embarcaciones, se transporta uno bien hacia los lados en que quiere dirigirlas. En la maniobrabilidad está el gusto. También tenemos la navegación apacible, por los culebrones selváticos que incluye vista de saltarines peces y en sus orillas la exhibición de entramadas formas de flora y fauna.

Uno de los ríos que mejor se deja recorrer es el Urubamba o Vilcanota, por el se puede ir de Ollantaytambo a Chilca, de Calca a Urubamba y de Pisac a Huambutio. Cerca a Lima, en Cañete, el rio Lunahuana abre sus aguas de diciembre a abril. Para amantes de los rápidos, de verdaderos rápidos, pueden alistar salvavidas y dirigirse al Río Santa, en Huaraz, o al Colca y el Majes en Arequipa. Para los profesionales, todo el año es buena temporada; para aficionados, meses propicios son de verano, incluso deben despreocuparse de los equipos que este deporte requiere, las agencias de viaje alquilan todo lo necesario.

Con mas de dos mil quinientos kilómetros de costa, el Perú posee variedad de climas, resultado de la confluencia de las corrientes marinas llamadas de Humboldt, al sur, y del Niño, al norte. Las playas que en esa extensión se ubican son propicias para la práctica de diversos deportes náuticos: caza submarina, esquí acuático, navegación a vela, natación, surf o tabla hawaiana, windsurf, remo, pesca de altura, y otros.

En Lima tenemos las playas Waikiki, Redondo, Pampilla, La Herradura, Barranquito. Entre las playas del sur de la ciudad, tenemos Punta Rocas, Pico Alto, San Bartolo, El Silencio, Caballeros, Senoritas, Puerto Viejo, Peñascal y Cerro Azul. Todas poseen olas grandes y exigentes que van de izquierda a derecha y viceversa.

Al norte del país tenemos: Malabrigo-Chicama, con una de las olas mas largas y perfectas del mundo, y Pacasmayo y el Faro, con olas de casi tres metros de altura. En Piura, destaca Cabo Blanco (en pesca de altura se consigue pez espada y merlín negro). También estan Máncora y Los Órganos, con olas rápidas y perfectas. A partir de Chiclayo encontramos Pimentel y Punta Sal, con infraestructura moderna para vacacionar en verano.

Hacia el sur, cerca a Paracas, sorprende la Isla San Gallán. En Arequipa tenemos Mollendo y el balneario Mejía con olas fuertes. Es impostergable mencionar que el turismo incluye conocer la gastronomía de cada lugar que se visita. A base de productos y frutos del mar, en todas estas playas mencionadas puede saborearse riquísimos potajes como el cebiche, sudados, chupes, tiraditos, jaleas, picantes e inigualables formas de preparar pescados y mariscos.

El Parque Nacional del Huascarán es uno de los atractivos típicos del Perú. Los turistas pueden apreciar en su interior espectaculares conformaciones de piedra y verdor hechas a través de los siglos por la mano de la naturaleza. En plena Cordillera Blanca observamos el Callejón de Huaylas y la Laguna del Llanganuco. Cerca, “a la vueltita, no mas” como dicen los lugareños, se erige el nevado mas bello y perfecto del planeta: el Alpamayo. Para quienes gustan de las largas caminatas pueden elegir la Cordillera Huayhuash, ubicada en el departamento de Ancash.

Ese semidios que fue el Señor de Sipán tiene su reino en Chiclayo, Lambayeque. Los visitantes no sólo se introducen a través de la arqueología en la historia de este antiguo monarca del norte peruano, sino también descubren un pasado de misterio, brujería y curandería realizado mediante poderes extrasensoriales. Se dice que en el lugar existe una gran fuerza cósmica.

En el místico Cuzco se encuentra Machu Picchu, declarado “Patrimonio Cultural de la Humanidad”. Esta ciudadela, hecha de piedra sobre piedra sin pegamento alguno, recibe cada mes miles de visitantes. Legado de los Incas, Machu Picchu transporta a una especie de espacio en el que se conjugan energias interplanetarias, que el turista percibe y no logra desentrarñar. Es una sensación extraña y agradable.

Continuando con los misterios que encierra el Perú y sus antepasados, las Lineas de Nasca traspasan la frontera de lo imaginable. Su diseño no tiene punto de comparación con otras obras hechas por antiguos humanos bajo el aspecto científico, se trata de un calendario para la agricultura. Pasaron muchos años para entender la complejidad de la obra.

La Reserva de Paracas y su variedad de vida animal es un tesoro peruano. Puno, por su parte, es atractiva por el Lago Titicaca, las islas flotantes de los Uros, las Chullpas de Sillustani, la Isla Taquile, Isla Esteves y la hermosa Catedral.

Como vemos, hacer turismo en el Perú es cosa de disposición y de escoger lo presentado. A menos que, como casi siempre ocurre en el Perú, se descubran nuevas rutas y atractivos varios.


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